Más allá de tu cuerpo

Menos mal que nos queda lo inmaterial. Nos quedan los deseos, nos quedan los sueños y también las ganas. Menos mal que ya hace mucho  tiempo desde que conseguí convencerme de que para conseguir rozar la felicidad no necesitamos tanto.

Hemos crecido mal.

Saboreamos poco lo cercano, lo accesible o lo que ya tenemos. Siempre pensando en lo que nos es ajeno, en lo que podremos conseguir, en dónde podremos estar. Dedicamos poco tiempo a saborear lo que está al alcance de la mano, al calor del hogar, a la tranquilidad de la normalidad.

Hace tiempo que deberíamos empezar a conformarnos con las ideas y la imaginación. Ellas no conocen de límites ni fronteras, tampoco de privacidad ni de amos. Va más allá de tí, más allá de mí.

Más allá del cuerpo de quién se fue, más allá de los que por suerte aún están; seguimos nosotros, siguen nuestras ganas por crecer, por nuestras ganas de ser y, sobre todo, por nuestras ganas de sentir.

Menos cuerpo y más alma. Menos ser y más sentir. Más allá de tí y por encima de mí.

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