Supura porque nos está curando.

Cada herida que me provocas me salva el alma.

Me desgarra por dentro cada vez que dices una palabra. Cada pausa que haces para coger aire para poder seguir hablando es una eternidad. Es mi miedo temiendo oirte.

Son mis ganas queriendo que no sigas, queriendo que pares, queriendo que calles.

De cada daño una cura.

De cada herida una esperanza. Por cada centímetro que se nos abre el corazón un latido golpea más fuerte. Como si se preparara para querer más, haciéndose más grande y siendo lo más importante. Como si fuera el freno que nos ordena parar y callar. Como el te quiero que nos hace brillar.

Hoy venía a hablar del dolor. Y al final he decidido volver a escribir al amor. Volver a escribir a tí, mi amor.



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